Cómo vivir en este mundo honrando a Cristo

Cómo vivir en este mundo honrando a Cristo

Posted by Frater, With 0 Comments, Category: Mensajes,

Hoy hay muchos jóvenes que tienen un deseo ferviente de caminar con Dios, de conectarse con Dios y sin embargo batallan mucho porque sus esfuerzos no parecen darle los resultados y quizá lo que digamos hoy te pueda ayudar.

El Señor Jesús habló en el Evangelio de Juan acerca del mundo. El mundo no se refería aquí al planeta físico sino al sistema de todo lo que sucede en la razón humana. La Biblia en el idioma original le llama el cosmos, el sistema de este mundo, y el día antes de su muerte, Jesús dijo: el juicio de este mundo ha llegado y luego dijo el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado. Juan más adelante explica que el mundo entero está bajo el maligno.

Entonces encontramos que Jesús vino un mundo, a un sistema, que estaba completamente dominado por el príncipe de la oscuridad, por su enemigo, y que Jesús vino y venció ese mundo y ese mundo fue juzgado.

Pero Dios nos escoge por la fe en Cristo y nos hace ahora ciudadanos de otra realidad, del cielo, de la eternidad, pero seguimos viviendo en este mundo, pero ya nuestro corazón está conectado a otra cosa y se nos complica.

¿Cómo vivo conforme a mi nuevo afecto, a mi nueva conexión con el cielo y al mismo tiempo estoy en este mundo? Tengo deseos hacia lo eterno, hacia lo santo, pero también tengo hábitos y un pasado y costumbres que me arrastran hacia el mundo en el cual me encuentro y esta batalla la experimentamos todos nosotros y seguramente la estás experimentando tú. ¿Cómo la vencemos?

El esfuerzo no parece ser suficientes, entonces necesitamos entender tanto algo de la naturaleza de este mundo como de la naturaleza de lo que se nos ha impartido. Primero veamos un poco acerca de este mundo.

Jesús dijo que el mundo ya ha sido juzgado o sea que Dios ya pasó sentencia sobre el sistema de este mundo y determinó que este mundo va a terminar, va morir. Cuando hablamos del mundo no estamos refiriéndonos solamente a las cantinas, a las drogas, a la fornicación, sino a todo el sistema humano presente. Eso incluye educación, ciencia, economía, eso incluye todos los diferentes artefactos sociales, empresariales, que existen en este planeta para hacerlo funcionar. Todo ello ha sido juzgado porque todo ello está bajo la influencia del maligno. 1 Juan 5:19.

¿Cómo vivo yo en algo que ya fue juzgado? pues imagínate por ejemplo que tú eres un maestro que trabajas en una escuela pero ya se les envió una notificación de que esa escuela se clausura al fin del ciclo escolar. Pues tú ya no vas a invertir mucho en esa escuela porque tú sabes que ya está condenada, ya está sentenciada a muerte. Vas a cumplir tu trabajo, lo vas hacer bien, no vas a defraudar a tus alumnos, pero tú no vas a pintar tu salón, tú no vas a invertir en un montón de equipo que ahí se va quedar porque la escuela ya fue condenada a muerte.

De esta manera todo ha sido condenado a muerte. Entonces aunque lo usamos por el tiempo que le queda no ponemos nuestras esperanzas en él ni tampoco nos clavamos en ella. Por eso el apóstol Pablo escribió el 1 Cor. 7:29-31. Entonces aprendemos a manejar las cosas de este sistema pero no tenemos nuestro énfasis ni nuestra prioridad ahí.

Ahora nuestro corazón se ha conectado a lo eterno. Te doy un ejemplo del antiguo testamento.

La Biblia dice que Abraham era un hombre muy rico y venía de una cultura muy desarrollada de la ciudad más grande y más sofisticada de su tiempo. Se llamaba Ur de los caldeos. Y Abraham era un hombre de letras, un hombre económicamente bien, pero tuvo un encuentro con Dios y la Biblia dice que él se despoja de todo aquello y se convierte en un nómada que vive con lo esencial para la vida pero que nunca más volvió a vivir en una ciudad y dice que tanto él como su hijo y su nieto vivieron en tiendas de campaña el resto de sus vidas. Porque ahora buscaban la ciudad que tiene fundamentos cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Ellos vivían en este mundo sólo con lo necesario para hacer lo que Dios les había llamado a ser, pero sus afectos y sus ambiciones estaban apuntados hacia la eternidad.

Nadie puede vivir bien en Cristo en este planeta a menos que sus afectos hayan sido trasladados a lo eterno. Esta es nuestra primera lección de cómo vivir en este planeta pero honrando a Cristo y disfrutándolo y dejándolo resplandecer.

La persona que tiene sus afectos y sus ambiciones y busca su satisfacción en las cosas que hay en este mundo sean malas o sean buenas esta persona va ser absorbida por el sistema de este mundo, porque recuerda todo el mundo está bajo el dominio del maligno.

Pero aquellos que como Abraham han puesto su mirada en lo eterno, ellos pueden vivir en este mundo sin ser contaminados por el.

Para concluir entonces esta pequeña lección si este mundo ha sido condenado a muerte y se va acabar nuestros afectos no pueden estar en él, ni siquiera en las cosas buenas. Podemos disfrutarlas en su momento porque Dios nos da las cosas para que lo disfrutemos pero no podemos nosotros inclinarnos a ellas enfatizarlas y gastar nuestra vida en las cosas que se van a acabar.

Nuestros afectos deben dirigirse a lo eterno. Sólo aquellos que pueden amar lo eterno y conectarse a los propósitos eternos de Dios sólo ellos pueden vivir bien en este mundo honrando a Cristo y disfrutándolo. Así que ¿como haces tú eso? ¿que es lo que tú vas hacer en términos concretos y accesibles para ti?

Vas a tener que desenfatizar muchas cosas que para ti eran de absoluta necesidad. Puede ser que tú estabas agarrado en un noviazgo. El noviazgo es bueno si es una cosa que estás haciendo en Cristo pero aún siendo un noviazgo en Cristo entiende que hay cosas mayores. Puede ser que tú estás estudiando una carrera y es bueno que estudias y que lo hagas bien y que saques buenas calificaciones pero tú debes estar muy consciente que tu carrera está bajo condena de muerte y que es tu carrera en Cristo la que va perdurar, así que usa tu carrera para los propósitos de Dios pero no busques de ella la satisfacción que no te pueda ni la novia ni la carrera ni el auto nuevo. Nuestra satisfacción viene de otro lado. Por eso nuestros afectos los ponemos en otro lugar.

Empieza enfatizar las cosas que permanecen a vida eterna. Mide en lo que estás invirtiendo de tu tiempo y de tu vida y qué de ello seguirá siendo importante dentro de 100 años. Piensa que todo esto un día pasará y sólo prevalecerá lo eterno, lo de arriba. Colosenses 3:1 dice:

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *