Para el más grande problema, la más grande solución

Para el más grande problema, la más grande solución

Posted by Frater, With 0 Comments, Category: Recursos,

¿Cuáles son tus problemas más grandes? ¿Perder algunos kilos? ¿Quieres casarte? O quizás tu problema es la persona con la que te casaste. O tal vez el problema son esas personas que tú y tu cónyuge crearon: esos niños! O tal vez tienes una lista de problemas. Pero creo que todos estamos de acuerdo en que la muerte es un problema más grande. Y es cierto, la muerte es un problema grande, pero hay un problema peor que la muerte. ¿A qué vino Jesús? Jesús es Salvador, pero ¿de qué nos vino a salvar si todos finalmente morimos? La gente buena y la gente mala en algún momento todos morimos. Todos nacimos y todos vamos a morir. De hecho convivimos con la muerte todos los días.

No fue la misión de Jesús salvarnos de la muerte.  El demostró su poder sobre la muerte física cuando resucitó a Lázaro, pero jamás prometió que no moriríamos. El ministerio de Jesús no terminó cuando resucitó a Lázaro, porque hay un problema más grande que la misma muerte.

 Lc 12:4-5

Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.

Jesús está diciendo: déjame decirte cuál es tu verdadero problema. Tu verdadero problema no es que vas a morir, sino que después que mueras te tendrás que parar frente a Dios. Y Dios no sólo tiene el poder de terminar tu vida sino además de enviarte para siempre al infierno. Y a causa de tus pecados, de tu conducta y de tu indiferencia tú mereces ese castigo. Eso es lo que la Biblia llama en Apocalipsis la “segunda muerte”. Eso es el infierno: el justo y santo juicio de Dios para aquellos que con sus vidas le deshonraron, desobedecieron y se rebelaron contra él.

A la gente no le gusta hablar del infierno. Odian oír esa palabra. Pero cuando pensamos en las atrocidades que se cometen, en las perversidades y aberraciones cometidas por los hombres, realmente sí queremos un infierno. Ahí adentro de nuestro corazón hay algo que nos dice que eso no está bien. No está bien cuando se abusa de los niños. No está bien cuando personas son asesinadas, violadas y maltratadas. Y en ese momento sí queremos un Dios Santo y Justo.

Pero hay un problema con ese Dios Santo y Justo que castiga el pecado, y el problema es que nosotros también somos pecadores. Nosotros hemos desobedecido los mandamientos de Dios. Es entonces cuando Jesús viene y nos dice: he venido a conquistar algo más poderoso y más grande que la muerte física, he venido a rescatarte de la muerte eterna. No hay manera de salvarte del juicio que mereces ni hay forma de que Dios deje ser justo, porque si él permitiera el pecado el universo entero entraría en un colapso. El dejaría de ser Dios, no sería santo, ni perfecto ni justo. Por eso Jesús nos trae una idea, un plan nunca antes soñado: el mismo Dios en la persona de Jesucristo recibe el castigo, la ira y la justicia que nosotros merecemos para que entonces la santidad y la justicia de Dios sean satisfechas y personas condenadas como tú y yo podamos ser perdonados. Esas son las buenas noticias. Son realmente muy buenas noticias. El mismo juez que tiene el poder y la necesidad de castigarte eternamente hoy te ofrece el perdón eterno.

¿Quién es Jesús? Es el Salvador del mundo, el Cordero de Dios, el Camino, la Verdad y la Vida! Su amor es grandioso, es maravilloso y no tiene precio. Eso dice la Biblia. Pero la pregunta es  ¿Quién es Jesús para ti? Él hizo esa pregunta cuando estuvo en la tierra. (Lc. 9:18-20) y ahora te hace la misma pregunta hoy. Quien soy para ti.

Ha llegado el momento de decidir. Saldrás de aquí como un amante de Cristo o rechazarás su amor?  Resistirás el amor de Dios o te apartarás del mal y harás lo bueno? Dejarás que Él te redima de todos tus pecados y te arrepentirás de haber vivido en inmundicia?

Estoy aquí para decirte que vas en la dirección errónea. Tal vez creas que porque vienes a la iglesia y tienes buenas intenciones ya estás salvo. Pero lo cierto es que tus buenas obras, tus cánticos y tus ofrendas no son más que hojas de higuera tratando de tapar tu desnudez. Tu conciencia te lo dice todo el tiempo. Vas en la dirección equivocada. Las señales del camino te lo advierten.

El infierno existe y es para siempre. Y sólo Jesús te salva de ir allí. Tienes que tomar una decisión muy importante hoy. Debes dejar de ser el Dios de tu propia vida y dejar que Jesús tome el control de tu vida. Acaso tienes un mejor plan? Tienes una mejor solución? Hay acaso esperanza sin Dios? Confía en Jesús!

Pr. Ronald Brandt

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