Pecados y debilidades

Pecados y debilidades

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Dios ha perdonado nuestros pecados, no nuestras debilidades. Las debilidades siempre han estado y estarán en nuestras vidas, porque así fuimos creados. Por qué? Simplemente para que aprendiéramos que siempre necesitaremos depender de Dios. Él nos hizo débiles para fortalecernos en él. Por eso el hombre fue creado para estar siempre en comunión y amistad con Dios.

Jesús mismo, cuando estuvo entre nosotros como hombre, vivió rodeado de debilidad. (He. 5:2) por lo que pudo compadecerse de nuestras debilidades. (He. 4:15) por lo tanto podemos ser débiles y aun así no pecar.

Entonces establecemos que hay una diferencia enorme entre una debilidad y un pecado. Debilidad es sinónimo de falta de fuerza o incapacidad para hacer algo. Es un problema de nuestra forma de ser, nuestra personalidad.  Somos débiles, por lo tanto necesitamos fortalecernos. En la Biblia la palabra débil es “adunatos” que proviene de la palabra “dunatos o dunamis” que es poder. Y siempre estas dos palabras aparecen juntas. Debilidad y poder.  (2 Co. 12:10)

Una debilidad es cuando no tienes las fuerzas suficientes para enfrentar algo. Todos tenemos debilidades, es distintas áreas de nuestra vida. Y para suplir la debilidad está el poder. El camino entre la debilidad y el poder se llama esfuerzo. El esfuerzo es la decisión que tomamos para movernos desde una situación de debilidad a una situación de poder.

Una persona común y corriente sabe esto. Un deportista lo sabe. Un estudiante lo sabe. Una madre y un padre lo saben. Todos lo sabemos. Pero cuando hablamos espiritualmente estamos hablando de nuestro carácter. Una persona que ha conocido a Cristo pero no le confía sus debilidades, terminará  entrando en pecado.

¿Que es el pecado? Es todo lo que va en contra de la ley de Dios.  Es un desafío a propósito. Nadie peca por casualidad. Nadie peca por accidente. Nadie puede ser obligado a pecar. Podemos ser incitados, seducidos y tentados pero finalmente la decisión es siempre nuestra.

Todos sabemos cuando pecamos. Nuestra conciencia nos lo dice todo el tiempo. El Espíritu Santo nos amonesta. Nuestros líderes nos enseñan. Todos sabemos.

Las debilidades son parte de nuestra naturaleza original, el pecado no lo es. Fuimos creados débiles pero no pecadores. Cuando viene Jesús, el vino como hombre, débil, pero jamás pecó. Sufrió todas las tentaciones, insinuaciones, seducciones pero nunca accedió al pecado. Aleluya.

El pecado entra por nuestras decisiones. Nadie cae en pecado, mas bien entramos en el pecado o el pecado entra en nosotros por voluntad nuestra. Si eres débil, tomarás malas decisiones que te llevarán a acceder al pecado. Por eso necesitamos el poder de Dios. Necesitamos al Espíritu Santo de Dios porque él nos ayuda en nuestra debilidad. (Ro.8.26)

El problema que muchos tienen es que confunden pecado con debilidad. Muchos a un pecado le llaman debilidad. Muchos dicen: mi debilidad es el chisme, pero eso es un pecado. Otros dicen mi debilidad es el alcohol, pero eso también es un pecado. Otros dicen mi debilidad es la mentira y eso es un pecado. Y Cristo no murió por nuestras debilidades sino por nuestros pecados. Las debilidades pueden ser disculpadas, los errores son disculpados, pero los pecados necesitan ser perdonados y borrados.

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