Postrados en adoración

Postrados en adoración

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Adorar postrados es la señal externa más significativa de una reverencia interior.

Cada posición en la adoración nos dice algo tanto del adorador como del que es adorado. El levantamiento de manos nos dice que hay un alma que se extiende en alabanza. La danza gozosa interpreta un corazón agradecido y apunta a la fuente de esa alegría. Cuando se trata de expresar nuestra adoración, lo que hacemos en lo externo es una clara señal que refleja lo que pasa adentro. De la abundancia del corazón hablamos y cantamos, danzamos y nos inclinamos. Dios revela y nosotros respondemos. Dios brilla y nosotros reflejamos. Por esa razón, la adoración postrada es el resultado de un corazón humilde y sorprendido por la gloria de Dios.

La adoración postrada siempre comienza como una posición del corazón más que del cuerpo. Una persona está tan desesperada por subir el nivel de la presencia de Cristo en su vida, que se encuentra así misma bajando hasta el suelo en un acto de reverente sumisión como única respuesta apropiada.

Las Escrituras están llenas de ejemplos de esta clase de adoración postrada. En Apocalipsis 1, Juan tiene un encuentro con el Jesús resucitado y exaltado, cuyos ojos arden como fuego y cuyo rostro brilla como el sol, en todo su resplandor. Sobrecogido al extremo, cae en tierra en reverencia y temor. Ezequiel ve la gloria de Dios y reacciona de manera similar. (Ez. 1:28). La reacción de su alma fue reverencia y sumisión.

Cuando se trata de adoración, el trono siempre establece el modelo. Cada vez que nos reunimos, no vamos simplemente al edificio de la iglesia: vamos a presentarnos ante el mismo trono de Dios. Perder de vista esto es perder de vista la majestad en la adoración. Todo reino tiene un rey, y todo rey tiene un trono. Y el Reino de Dios no es la excepción. Él es el Rey sobre todo rey, y tiene un trono sobre todo trono. No hay lugar de autoridad, poder y esplendor más elevado en toda la Tierra. Los ancianos se inclinan allí, los ángeles lo rodean, y todo el ejército de los cielos está alrededor de él. (1 Reyes 22:19). Un día, una multitud incontable, de toda nación, tribu, pueblo y lengua, se reunirá allí (ver Ap. 7:9).

Ningún poder que se levante delante de nuestro Dios Todopoderoso puede estar de pie en Su presencia. Y aquellos que se atreven a levantarse contra Él, se levantan solo para una gran caída. (Ver 1 Samuel 5.1-5).

Continuará…

Adaptado del libro “Postrados en Adoración” de Matt Redman.

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